La Estética de la Improvisación: Una Charla con el fotógrafo Javier Cruces
| Javier Cruces, fotógrafo |
Es un placer un placer presentarles a Javier Cruces, el artista que, con el objetivo de su cámara, ha sido testigo silencioso de la evolución de nuestro cuarteto. Javier nos ha acompañado desde nuestro primer álbum hasta hoy, forjando un lazo que va más allá de lo profesional. Hemos tenido el privilegio de conversar con nuestro querido amigo, para entender cómo su dominio del arte de la fotografía ha sabido transformar la 'banda sonora' de Maddison Pack en fotografías que respiran el mismo ritmo.
Instinto y Técnica
P: Como músicos de jazz, estilo musical donde la técnica y
la improvisación (intuición) se dan la mano como si fueran una misma cosa…
tenemos gran curiosidad en plantear esta cuestión a un gran maestro de la
fotografía: ¿Cómo entiendes la compleja relación entre ese instinto, la
espontaneidad del momento y el riguroso control técnico que requiere el arte de
la fotografía (movimiento de focos, composición, etc.)?
R: Cada uno debe conocer su herramienta de trabajo. El
Jazz es una disciplina musical en la que la improvisación es prioridad
absoluta. Nadie prevé lo que se va a escuchar en un concierto, el intérprete da
todo de sí, el escuchante debe responder al mismo nivel, la atención debe ser
máxima, así que el fotógrafo debe de tener los deberes hechos antes del
concierto: tener todo cerca y listo para la acción, escuchar y saltar como una
liebre, todo lo que allí ocurra... es Jazz... y hay que fotografiarlo. El músico,
con notas, sonido, gestos, movimientos... transmite pasión, excitación,
calma... El fotógrafo, sin notas, sin sonido, sin movimiento, en una imagen
debe transmitir la misma pasión, excitación, calma... o al menos intentarlo...
¡APASIONANTE!
Imagen y Melodía
P: Quizás se puede considerar que, al igual que en la
música, en la fotografía existe una búsqueda por plasmar aquello que las
palabras no alcanzan. ¿Se ha dado el caso que alguna vez algún tema musical,
una "banda sonora" o algún género musical, pudiera haber influido
conscientemente en tu trabajo fotográfico, ya sea durante la concepción de una
imagen, la toma o el proceso de edición…?
R: La música, en todas sus formas, es mi compañera de
viaje: trabajando, viajando, en reuniones... Cada momento un género: blues,
jazz, clásico, tango, flamenco, chillout, bandas sonoras... Aquello que
me pida el cuerpo, nunca falta, fiel compañía y ayuda en mi trabajo y vida
personal, aportando el perfume al estado anímico que busco en cada situación,
con lo cual, algo aporta en el resultado en mi vida y por supuesto en los
trabajos. Me absorbe... con placer...
El Reconocimiento y la Creatividad
P: Atesoras premios de gran prestigio como los tres Goya
de fotografía o el Sonimag europeo. ¿Cómo influyen o han influido estos
importantes reconocimientos en tu enfoque como fotógrafo? ¿Generan una mayor
presión o, por el contrario, reafirman la libertad en el proceso creativo?
R: Presentarse a un premio implica correr riesgos...
incluso de ganarlo... Hay que tomarlo por lo que significa y por lo que
acarrea. Significa que un grupo de personas capacitadas para el análisis
del premio te dicen que algo estás haciendo bien, lo cual siempre es muy
satisfactorio. Hay que dar las gracias y no sacarlo de contexto; es un
reconocimiento, no es la victoria definitiva. Acarrea una presión extra;
a partir del premio, se te va a mirar de otra forma y se te va a juzgar con más
exigencia y eso también es positivo. La actitud de superación va a ser mayor a
la vez que se te permite más libertad en la creatividad y así poder ofrecer
mejores trabajos, consigan o no otros premios, pero mola... ¡y mucho!
P: Te conocemos siempre en estado creativo… ¿en qué
dirección se enfoca tu labor artística fotográfica actualmente? ¿Podrías
adelantarnos si hay algún nuevo proyecto fotográfico —ya sea personal o
profesional— en el horizonte?
R: Alguien dijo que la creatividad llega de
sorpresa... Espero que, si llega, en ese momento me coja trabajando... una
buena reflexión... No estoy todo el tiempo trabajando para estar preparado,
pero sí estoy preparado para cuando aparezca. Solo es estar atento y cuando
llegue, préstale tu atención y no le dejes ir. Por esto, ahora me atrae la
improvisación de la calle, la gente, la multitud o la soledad, sus calles,
luces y sombras... nada se repite, en cualquier lugar y momento aparece algo
que capte tu atención, imágenes que salen de lo inesperado, crear series
fotográficas que puedan narrar una historia. Es un momento para la calma, pero
no es un momento para parar... UN HORIZONTE SIN FIN...
La Discografía Visual de Maddison Pack
P: Eres el creador de la portada de nuestro primer álbum
“626 Club”, así como la contraportada del último álbum de estudio "Abril
1959", para nosotros dos icónicas, geniales e irrepetibles fotografías.
¿Cuál fue el origen de la portada del “626 Club” y cómo se gestó la idea de un
"descanso en el sótano" en tu mente en la contraportada de “Abril
1959”?
R: La fotografía ha dado un paso de gigante en la
creatividad y buen hacer con las nuevas tecnologías, eso es genial... pero
tiene un precio: cada día es más complicado asombrar al mundo, los retos no se
alimentan de las casualidades...
Para 626 Club, los pequeños matices han de ser las
columnas que sujeten este proyecto:
1. Buenos amigos y buena música (Ángel, Javi, Noel, Ernesto, Israel, ...).
2.
Un proyecto sin ánimo de lucro,
multidisciplinar, suena bien.
3.
Compañeros de trabajo... nombres de muy alto
nivel... (Antón Castro, César Sánchez, Javi Hernández...).
Portada álbum "626 Club" |
Las ideas principales fueron: la banda ocupará el centro de
la imagen (es su presentación), fondo blanco, iluminación a contra con un sutil
reconocimiento de sus caras, y el nombre claro y rotundo. HEMOS LLEGADO,
PARA QUEDARNOS.
Para Abril 1959, había que tomar un descanso de 626
Club. Con Ángel Redolar y un buen café, nos reunimos en mi estudio, un
espacio como un viejo desván, lleno de objetos de todo tipo que te abren la
mente. Conversando sobre el trabajo que cuesta sacar adelante esos dos primeros
discos, de repente vimos lo que teníamos delante de nuestros ojos: objetos que,
como cobrando vida, se reordenaban y
fluyó una idea. Las raíces de Maddison
Pack están a buen recaudo, HABÍA QUE SALIR, NO ABANDONAR y eso será...
una nueva aventura.
Foto contraportada álbum "Abril 1959" |
P: Se puede considerar que la identidad visual de Maddison Pack queda marcada con tus fotografías, ¿Cuál es el recuerdo que tienes de la primera impresión de la banda o de esos primeros momentos que inician esta relación ha durado años?
R: Cada momento deja alguna huella en las personas,
unas veces casi imperceptible y otras te puede hacer cambiar tu camino en la
vida, todo hay que recogerlo y guardarlo en tu mochila. Dicen los sabios que la
primera impresión es la línea de salida hacia una nueva relación... Para mí y
para la Banda fue una primera cita “SAGERADA DE BIÉN”, no había dudas,
ni miedos ni un “ya veremos”, todo fluía como el agua más cristalina. El
entusiasmo estaba en cada momento, como un adolescente en su primera cita, todo
era perfecto: la armonía, intercambio de ideas, risas... el comienzo de un gran
proyecto... ¡GRACIAS! ¡SIEMPRE!
Un Escenario para el Jazz
P: Por último, Javier: ¿Cuáles son tus sensaciones, o cómo
planteas el reportaje fotográfico en un concierto de una banda de jazz como lo
es Maddison Pack? ¿Ha sido algo nuevo para ti en tu amplia trayectoria
fotográfica?
R: Los momentos que dan vida a un concierto de Jazz
son la improvisación, ocupan el porcentaje más alto, con lo cual, las sorpresas
están siempre presentes, no hay tiempo para la relajación, ni para la Banda, ni
para el fotógrafo. Cada nota provoca un movimiento del músico y ese movimiento
provoca una reacción fotográfica, por eso las sensaciones están al máximo y el
planteamiento es reaccionar, estar siempre que se pueda cerca, muy cerca y
fotografiar detalles, planos cercanos, gestos, sudor, miradas incluso con los
ojos cerrados... entrar en su mundo. Cuando tu corazón sienta algo, el dedo
índice abrirá el obturador y... se creó la magia, habrás plasmado su pasión en
fotografía... ¡LA LOCURA! Y así es como un fotógrafo de Jazz planifica un
concierto... MUY RELAJANTE...
P: Cierra los ojos e imagina un escenario fuera de lo
habitual donde jazz y fotografía pudieran convivir. ¿Cuál sería para ti?
R: Por supuesto, ha sido una disciplina fotográfica
nueva, ha abierto nuevas puertas y me ha enriquecido como fotógrafo y sobre
todo como persona... HA MERECIDO LA PENA... Estos álbumes han demostrado que el
Jazz, la fotografía, pintura, poesía, diseño, dibujo, narrativa, escritura,
moda, cocina... que todos los modos de creación y cultura, si algo tienen en
común es la capacidad de poder “marinar” entre sí, en cualquier
circunstancia. Sobre un ibón de hielo con los Pirineos de fondo... Un paraje de
tierra resquebrajada en los Monegros... Miles de pétalos de rosas rojas...
Cientos de amigos apretujados a 1 m. de la Banda... ¡MOLA!
| Javier Cruces junto a Noel y Javier en la presentación del álbum "626 Club Live at Auditorio de Zaragoza" diciembre de 2020. |
| Javier Cruces junto a Antón Castro Javier y Noel en su estudio de fotografía durante la preparación del álbum "626 Club", 2019. |
Javier Cruces con Noel, Javier, Ángel y César Sánchez (pintor)durante la grabación del álbum "626 Club", verano de 2019. |
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