Tete Montoliu: el jazz no solo se escucha, se respira
A menudo cometemos el error de pensar que el Jazz es un género destinado exclusivamente a los grandes auditorios o a las salas de conciertos de acústica perfecta y fría. Sin embargo, su verdadera esencia —su latido más salvaje y humano— reside en la intimidad. El Jazz nació en los clubes, en los sótanos y en esos casinos históricos donde el barniz de la madera y el terciopelo de las butacas parecen haber absorbido décadas de música. El gran Tete Montoliu , nuestro pianista más universal y una figura que elevó el jazz nacional a la categoría de leyenda, era un firme defensor de estas distancias cortas. Tete, que tocó en los templos más importantes del mundo, siempre guardó un lugar especial para los escenarios con solera. El piano con "memoria" Se cuenta que Tete prefería esos pianos que, como los que habitan en el Casino de Huesca , poseen una "memoria" propia. Para él, tocar en un salón histórico no era solo una actuación; era una conversación con el espacio. Decí...