Mas Mastral: la luz, la imagen y el universo Maddison Pack

 

Mas Mastral, fotógrafo.
Presentación del álbum "Abril 1959" (Maddison Pack).
Sala de Conferencias del Palacio de la Aljafería
(Zaragoza, diciembre 2023)


Es un placer compartir esta conversación con Mas Mastral, artista visual cuya mirada transforma la fotografía en un territorio cercano a la pintura.

Su trabajo, profundamente marcado por la luz, la composición y la sensibilidad pictórica, conecta de forma natural con el universo de Maddison Pack, donde música e imagen dialogan constantemente.

En esta entrevista, nos acercamos a su proceso creativo, su forma de entender la imagen y su vínculo con el cuarteto.


I. De la pintura al objetivo

P: Tu formación nace en el dibujo, el cómic y la pintura, y eso se nota en la textura “pictórica” de tus fotografías. Al igual que un músico de jazz añade matices y colores a una melodía, tú transformas la realidad en algo que parece un cuadro. ¿Cómo logras mantener esa esencia de dibujante cuando tienes una cámara entre las manos?

R: Qué buena reflexión; me encanta esa comparación con el jazz. Al final, ambos procesos tratan de interpretar lo que hay ahí fuera en lugar de solo documentarlo.

La cámara es como un pincel. Para mí, no es un dispositivo de registro, sino una herramienta de traducción. Trato de mantener la esencia de dibujante: al venir del cómic y la pintura, tengo una obsesión con la superficie pictórica. La luz define el volumen; persigo el claroscuro.

Al final, no tomo una fotografía: construyo una imagen. Mi cerebro sigue funcionando en términos de composición de lienzo.


P: En tus retratos, la mirada y la posición de las manos son tu sello personal. ¿Qué buscas capturar en esos detalles que el resto de los mortales solemos pasar por alto? ¿Es ahí donde reside la verdadera intensidad emocional de un artista?

R: Qué pregunta tan profunda. Me halaga que lo veáis así, porque disteis en el clavo: para un retratista, el rostro es el mapa, pero la mirada y las manos son el relieve.

Mientras que la boca puede fingir una sonrisa y las palabras pueden construir una fachada, la mirada es involuntaria. Ahí es donde vive la nostalgia, el desafío o la paz.

Solemos pensar que las manos solo sirven para hacer cosas, pero en realidad son las que delatan nuestra energía. Unas manos entrelazadas con fuerza cuentan una historia de contención; unas manos abiertas y relajadas hablan de entrega.

La intensidad emocional no está en el abrazo, sino en la mano que duda antes de tocar el hombro.


P: Quienes hemos trabajado contigo sabemos que la búsqueda de la luz idónea es casi una obsesión para ti. ¿Cómo entiendes esa relación con la luz en escenarios tan vivos y cambiantes como los de un teatro o un auditorio?

R: Esta es una pregunta que toca el corazón de lo que hacemos. Para quienes vivimos entre bambalinas, la luz no es solo una herramienta técnica: es el pincel con el que terminamos de pintar la realidad del espectador.

En el escenario, la luz no solo ilumina lo que sucede: narra.

La entiendo como un actor silencioso que debe saber cuándo gritar y cuándo desaparecer. Más que una pelea, es una búsqueda de la emoción exacta. En el teatro, el silencio es el espacio para la voz, y la oscuridad es el lienzo para la luz.


P: Te conocemos siempre en constante movimiento creativo, desde tu estudio EspaZio 3.1 hasta tus series de figuras femeninas. ¿En qué dirección se enfoca tu labor artística actualmente?

R: Actualmente mi labor artística se encuentra en un punto de síntesis emocional. Si bien la figura femenina ha sido el pilar de mi narrativa, mi enfoque se desplaza desde la representación hacia la esencia.

Busco que el espectador no solo vea un cuerpo, sino una intención o un estado de ánimo. Mi objetivo no es solo mostrar qué veo, sino cómo se siente el espacio que habitamos.


II. El universo Maddison Pack

P: Eres el creador de la portada de nuestro álbum “Abril 1959”, un reto donde aceptaste transformar un dibujo de Juanfer Briones en una fotografía real. ¿Cómo fue ese proceso de “traducción” visual?

R: Es un placer compartir la trastienda de este proyecto. Transformar la visión de un maestro del cómic como Juanfer Briones en una realidad tangible no fue solo un proceso técnico, sino un ejercicio de respeto creativo.

Su dibujo no era solo una imagen: era una atmósfera.

Diseccionamos la luz, la textura, la actitud de los personajes. Buscamos una luz suave, ligeramente nostálgica, evitando la nitidez digital excesiva para abrazar una estética más analógica y cinematográfica.

Es profundamente gratificante ver cómo una idea nacida del dibujo ahora forma parte del paisaje visual de Zaragoza.


P: Nos has acompañado en grabaciones y directos, convirtiéndote en uno más de la familia. ¿Cómo influye esa cercanía a la hora de retratar a la banda?

R: Esa cercanía lo cambia todo. Cuando dejas de ser un observador externo y te conviertes en parte del ecosistema de la banda, la cámara deja de ser una barrera y se convierte en un puente.

Mi presencia ya no condiciona: simplemente estáis. Y, como bien decís, los silencios dicen tanto como los estribillos.


P: Recordamos con especial cariño aquella tarde de fotos en el Rock & Blues. ¿Qué tiene la estética del jazz que encaja con tu mirada?

R: Qué gran recuerdo. Esa tarde fue de esas en las que el ambiente trabaja a tu favor.

Para alguien que busca capturar el alma de un momento, la estética del jazz no es solo un estilo: es un estado de ánimo.

El Rock & Blues tiene esa magia particular: es un lugar donde el tiempo parece detenerse… y para un fotógrafo, detener el tiempo es el objetivo final.


III. El escenario soñado

P: Si pudieras elegir cualquier lugar para fotografiar a Maddison Pack, ¿dónde nos llevarías?

R: Me alejaría de lo convencional. Para capturar la esencia de vuestro “jazz de cámara”, elegante y cinematográfico, os llevaría a un lugar suspendido en el tiempo: la ciudad fantasma de Craco, en Italia.

Os situaría en lo que queda de un antiguo salón noble, sin techo, con las estrellas empezando a asomar.

Noel al piano, bajo un arco de piedra.
Javier con el clarinete, apoyado en una columna.
Ernesto con el contrabajo, emergiendo de la sombra.
Israel marcando el ritmo sobre tierra y piedra.

Todo en blanco y negro, con grano, contrastado.

Una imagen como un fotograma de cine negro.

Allí, vuestra música sería lo único capaz de devolverle la vida a esas piedras.


Mas Mastral, durante la sesión
de fotos para la portada
delálbum "Abril 1959".

Mas Mastral, durante una sesión
de fotos en el Rock&Blues.



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